Tiendas y comercios
Para ferreterías, abarrotes, aceiteras, agroservicios y supermercados: inventario que cuadra, cotizaciones, cuentas por cobrar y facturación FEL certificada por la SAT.
Qué incluye
Cada venta descuenta existencias al instante. Alertas de mínimos, control por lote y kardex con el detalle de todo lo que entró y salió.
Arma una cotización, envíala al cliente y conviértela en venta con un clic cuando la aprueben, sin volver a capturar los productos.
Ventas al crédito con su saldo y vencimiento, abonos parciales y estado de cuenta por cliente. Lo mismo del lado de los proveedores.
Qué producto deja más utilidad, cuál rota y cuál lleva meses sin moverse. Con costo y margen por línea, no solo el total vendido.
Factura certificada ante la SAT en el momento del cobro, con notas de crédito y anulaciones cuando hay devoluciones.
Cada local con su caja, su bodega y su personal, con traslados entre sucursales y reportes consolidados para la administración.
En un comercio, el punto de venta es la parte fácil. Lo difícil es que lo que dice el sistema coincida con lo que hay en la bodega. Cuando no coinciden, se compra de más lo que ya sobra, se queda uno sin lo que más rota y el margen real del negocio se vuelve una adivinanza.
Por eso el sistema trata el inventario como el centro y no como un módulo agregado. Cada movimiento —venta, compra, traslado, ajuste, devolución— queda en el kardex con fecha, usuario y documento de respaldo. Si algo no cuadra, se puede rastrear hasta el movimiento exacto que lo descuadró en vez de hacer un ajuste ciego.
Casi ningún comercio vende todo al mismo precio. El sistema maneja listas de precios distintas — público, mayorista, cliente frecuente — y las aplica automáticamente según a quién se le esté vendiendo. Los descuentos pueden limitarse por usuario, de modo que un dependiente no pueda regalar margen sin autorización, y todo descuento aplicado queda registrado con el nombre de quien lo autorizó.
Una computadora o tablet con internet, una impresora térmica para los tickets y, si el volumen lo amerita, un lector de código de barras. El sistema funciona en el navegador, así que no hay que instalar nada ni comprar licencias por terminal.
Ese equipo te lo suministramos nosotros junto con el sistema, incluido el lector de código de barras, entregado ya probado y configurado para trabajar con él.
Del lado de los datos hace falta el catálogo de productos con costos y precios, y el conteo físico inicial de existencias. Con eso el sistema arranca con inventario real desde el primer día en vez de arrastrar diferencias desde el principio.
Dudas comunes
Te mostramos el sistema con productos de tu propio catálogo, para que veas cómo se comporta con tu operación real.